Ciberacoso o abuso en línea

El ciberacoso se ha convertido en una de las amenazas más serias en el mundo digital moderno. Una investigación de Amnistía Internacional de febrero de 2023 muestra que este fenómeno afecta a un número creciente de personas, siendo las mujeres jóvenes y las niñas particularmente vulnerables. Aquellos que experimentan violencia en línea a menudo enfrentan una sensación de impotencia, y las soluciones sistémicas resultan ser insuficientes. En este artículo, presentamos información clave sobre este fenómeno.

¿Qué es el ciberacoso?

El ciberacoso se refiere a todas las formas de agresión y acoso utilizando tecnologías digitales, como internet, redes sociales, aplicaciones de mensajería o teléfonos móviles. Incluye acciones destinadas a intimidar, humillar, ridiculizar o dañar a otra persona, por ejemplo, a través de insultos, distribución de materiales comprometedores, amenazas, difusión de información falsa o exclusión de grupos en línea. Los padres de niños y adolescentes deben ser particularmente sensibles al fenómeno de la violencia, ya que estos grupos pasan la mayor parte del tiempo en el mundo virtual. Esto es necesario, especialmente en el contexto de la tendencia de los padres a minimizar estas amenazas; como lo indica el estudio Teens 3.0, existe una idea errónea entre los padres de que sus hijos ciertamente no han experimentado ciberacoso.

Escala del fenómeno

El uso generalizado de Internet trae tanto numerosos beneficios como serias amenazas. Estas incluyen no solo el ciberacoso, sino también el malware (que causa daños a los dispositivos), el acceso a contenido dañino o el comportamiento arriesgado de los adolescentes en línea. La pandemia de COVID-19 fue uno de los factores que intensificó todas estas amenazas, lo que puede llevar a consecuencias en diversas áreas de la vida: física, mental y social.

La investigación sobre la magnitud del fenómeno indica que está muy extendido: ha sido experimentado por el 20% hasta incluso el 50% de los jóvenes. Las dificultades para determinar con precisión el número de víctimas surgen, entre otras cosas, del hecho de que no existe un delito de ciberacoso, y las estadísticas policiales sobre actos como el robo de identidad, la difamación, el acoso, también pueden cometerse fuera de línea, de ahí estas ambigüedades. Entre los tipos más comunes de violencia en línea, se pueden distinguir, entre otros:

  • flaming – es el intercambio de mensajes agresivos a través de comunicadores de internet.
  • ciberacoso – implica acosar sistemáticamente a la víctima enviando mensajes SMS ofensivos, correos electrónicos o publicaciones en redes sociales. También puede incluir amenazas, compartir contenido comprometedor y acechar en entornos virtuales como juegos en línea.
  • suplantación – es el acto de crear cuentas falsas en línea para dañar a otra persona.
  • trolling – una forma de acoso que implica publicar comentarios negativos y provocativos sobre la víctima. También puede incluir manipular sus fotos, datos personales y publicar contenido ofensivo en su nombre.
  • flood – implica el envío masivo de mensajes repetitivos o diferentes para llenar la bandeja de entrada y dificultar la comunicación de la víctima.
  • sexting – enviar e intercambiar materiales eróticos para humillar o chantajear a una persona.
  • patostreaming – transmisiones en vivo en internet, por ejemplo, en YouTube, que muestran comportamientos patológicos como violencia, agresión, consumo de alcohol o drogas. Los creadores a menudo reciben pagos de los espectadores por realizar acciones controvertidas adicionales.
  • sextorsión – chantaje que implica extorsionar materiales íntimos y luego amenazar con hacerlos públicos si la víctima no cumple con ciertas demandas, como pagar dinero o proporcionar más contenido.
  • sharenting – el fenómeno de publicar excesivamente fotos e información sobre los hijos por parte de los padres en las redes sociales. Esto puede llevar al mal uso de las fotos por personas no deseadas o causar que el niño sienta vergüenza e incomodidad.
  • retos peligrosos de internet – entre niños y adolescentes, los retos de internet documentados en redes sociales han ganado gran popularidad. Desafortunadamente, algunos de ellos son extremadamente arriesgados (por ejemplo, fomentar el suicidio, autolesiones) y pueden llevar a la tragedia.

Como parte de la campaña del Programa Polaco de Internet Seguro, NASK preparó una ilustración con consejos sobre cómo ayudar a una persona que experimenta ciberacoso. Está lista para descargar aquí.

¿Cómo contrarrestar?

Un elemento clave para contrarrestar el ciberacoso es la educación y la comunicación. Los padres y maestros deben hacer que los jóvenes usuarios de internet sean conscientes de qué es el ciberacoso, qué formas toma y cómo operan los perpetradores. También es importante que las víctimas sepan dónde buscar ayuda en una situación amenazante. El miedo y la vergüenza pueden hacer que una víctima se sienta impotente, especialmente si previamente confiaron en el perpetrador compartiendo sus datos o materiales. Una educación adecuada puede ayudar a los niños a evitar sentimientos de culpa y mostrarles formas de resolver el problema.

Si has experimentado ciberacoso y estás buscando apoyo, consulta nuestro mapa de ayuda.

Es igualmente importante concienciar de que la actividad en línea no es anónima y que el comportamiento inapropiado puede tener consecuencias graves. Esto puede ayudar no solo a las víctimas que deciden denunciar el problema, sino también servir como advertencia para los posibles perpetradores. Vale la pena asegurarse de que los niños conozcan las leyes sobre el ciberacoso y sean conscientes de que en Polonia existen servicios que se ocupan de combatir tales fenómenos. Los delitos relacionados con el ciberacoso, como la difamación, el robo de identidad, las amenazas criminales o el acoso, están incluidos en el Código Penal y pueden dar lugar a procedimientos legales. En el caso de los delincuentes juveniles, el asunto es considerado por un tribunal de familia, mientras que las personas mayores de 17 años tienen responsabilidad penal. Las penas por ciberacoso pueden incluir una amplia gama de medidas, desde advertencias hasta supervisión de libertad condicional o el internamiento del perpetrador en un centro de rehabilitación, y en el caso de adultos, incluso en una institución penal. El objetivo de educar sobre estas consecuencias no es asustar a los niños, sino mostrarles que las acciones en línea tienen efectos reales y no terminan al cerrar sesión en Internet.